Prenda de uso interior hecha de materiales delicados.
A pesar de haber nacido en tierras francesas, fue en Inglaterra que las bragas se consolidaron. Durante el período Victoriano, entre 1837 y 1901, éstas se volvieron secretamente imprescindibles para damas de alto poder adquisitivo.
Gracias a la invención de las máquinas de hilar en el siglo XVII se facilitaron la elaboración de tejidos de algodón, por lo cual comenzó  la producción de ropa de manera masiva y, por primera vez, la gente empezaba a comprarla en lugar de hacerla en casa.
Los primeros modelos para hombres, mujeres y niños, eran  trajes de este algodón tejido que cubrían desde las muñecas hasta los tobillos. Hacia finales de la primera década del siglo XX, el traje entero se dividió y las mujeres comenzaron a elaborar este básico en  encaje.

A medida que las décadas pasaban, la ropa interior femenina se hacia más pequeña para seguir el ritmo de las faldas, que cada vez se iban haciendo más cortas. Actualmente, la comodidad y durabilidad de la ropa interior ha dado paso a la moda y la sofisticación.